La Tilde del Guiri … y siguen llegando por un tubo... Por: Gianfranco Costa

La Tilde del Guiri … y siguen llegando por un tubo... Por: Gianfranco Costa Para: La Revista Mi Pueblo Fuerteventura
Hace unas pocas semanas muchos bien pensantes majoreros se sintieron muy picados en el honor, después de que una revista satírica definió Fuerteventura como “ el Caribe de los pobres”.


Esa viñeta por cierto no fue uno de los mejores resultados de la famosa revista. Había importantes imprecisiones, por ejemplo posicionaron a Canarias en el mediterráneo. De todos modos una ola de indignación recorrió toda la isla, hasta llegar a producir declaraciones oficiales por parte de las mayores instituciones públicas isleñas. Por desgracia sus políticas ciegas y banales de verdad han transformado nuestra isla en un Caribe de los pobres, en el paraíso del todo incluido.

El pasado día uno de agosto el periódico Canarias 7 publicaba en su portada la siguiente noticia: “Cuatro millones de turistas llegan con todo incluido. Uno de cada tres visitantes pagaron absolutamente todos sus gastos antes de pisar el destino. Se trata del segmento de todo incluido, esto es, aquellos visitantes que llegan con el hotel y lo que consumen en él, ya pagado en el lugar de origen. En cuanto al perfil de ese turismo, la mayoría se aloja en hoteles catalogados de cuatro estrellas y muchos repiten en el destino”.

Ya por sí misma esa noticia es bastante mala para la economía local isleña. Quiere decir que a las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el verdadero tejido productivo local, sólo llegan las migas de todo ese enorme flujo de dinero. Unos cuantos bocadillos en unos bares, unas cervezas, de vez en cuando una pizza. La gran mayoría de ese dineral forra a los hoteleros, muchos de ellos ni tributan en Canarias ni en España, sino en su país. Es una especie de burla, una tomadura de pelo para los canarios. Parece lícito concluir que nuestros políticos tienen todo el interés en contribuir a “forrar” a los hoteleros, en lugar de favorecer la economía local.

El golpe de remate llega a machacar los intereses locales de la gente de Canarias considerando que aquí seguimos teniendo un porcentaje de paro cercano al 30%. Es decir que, después de comerse toda la tarta, los hoteleros ni contratan nuevo personal. Las condiciones de trabajo inhumanas en la que se enfrentan a diario las “ Kellys”, las camareras y limpiadoras de piso empleadas en los grandes hoteles, son la demostración de cómo actúan en realidad los depredadores del sector turístico, los nuevos esclavistas del tercer milenio. Con la complicidad explícita del gobierno de Canarias, que con sus actuaciones demuestra a diario su cómplice intención de vender por cuatro duros la tierra de Canarias para regalársela a los mismos hoteleros especuladores.

¿De verdad todavía queda alguien que no haya entendido que la mentira de los puestos de trabajo es en la realidad nada más que un bulo? Aunque esto fuera verdad, ¿cuál sería el objetivo final?

Todavía recuerdo las palabras llenas de satisfacción pronunciadas por el ex alcalde del municipio norteño, el Señor Oscuro, declarando públicamente que con su trabajo durante las últimas décadas, consiguió transformar a un pueblito de pescadores como Corralejo en una industria turística. ¿Haber transformado la economía isleña en un ejército de camareros y albañiles sería un éxito? El mundo alrededor del archipiélago evoluciona, se mueve, estudia nuevas posibilidades, mientras aquí todavía tenemos que arrebatarnos entre “ Ilustrísimos” y “Excelentísimos”. Inglaterra y Alemania basan gran parte de su economía en el desarrollo de las energías renovables y en la investigación. Mientras esto pasa a nuestro alrededor, aquí seguimos frotando vajillas y levantando muros de bloques porosos de humedad, para construir otras, inútiles, casas vacías. Quizás podamos seguir así hasta que se estabilice la situación política del norte de África, cosa que hasta ahora nos ha garantizado la llegada de un flujo regular de turistas. Economía carroñera.

Este es el modelo de desarrollo económico al que esa gente nos ha condenado. Claro que hay que aprovechar las maravillas de nuestra naturaleza desde el punto de vista turístico, pero paralelamente hay que desarrollar una economía propia, algo que nos permita sobrevivir el día en el que el barco de los alimentos no llegue. Algo que permita a nuestros hijos buscarse la vida encontrando un trabajo digno. ¿Por qué en Canarias resulta tan alto el porcentaje de abandono escolar? Me parece claro que si tengo que estudiar décadas para acabar lavando vajillas, probablemente el juego no vale la pena. ¡A migrar!

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