Cartas al cartero. A mí nadie me censura. Paco Santos Destacado

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Cartas al cartero
A mí nadie me censura
Paco Santos

Francisco Javier Santos Rebollo@Facebook

Lector cómplice de estas misivas:

En los últimos tiempos cunde el pánico ante el supuesto recrudecimiento de la censura en nuestro país.
Los medios de comunicación se hacen eco de casos particulares que son difundidos como ejemplos indubitables de que la libertad de expresión peligra en nuestra amada patria. ¡Patrañas!

¿Acaso hay quien se atreva a difundir la verdad con la crudeza con que yo acostumbro? Bien sabe usted que no. ¿Cómo se explica entonces que nadie, desde ninguna instancia del poder, haya osado intentar taparme la boca? Sencillamente porque la tan cacareada censura no existe, es un bulo, una cortina de humo con la que pretenden llamar la atención cuatro raperos vagabundos y algún artista bohemio y adicto a esnifar pegamento.

Sería infructuoso entrar en una disputa dialéctica. Así que voy a probar que a mí nadie me cohíbe escupiendo a continuación unas cuantas verdades, le escuezan a quien le escuezan, a ver quién tiene redaños para cerrarme el pico:
La familia real es una familia unida por los lazos del amor más puro, ajena a vicios indecorosos como el adulterio, y baluarte de los valores propios de la democracia.
La justicia es igual para todos en esta bendita tierra, como atestigua la labor de una fiscalía que, ciega y sorda a intereses ajenos al interés común, persigue con igual ahínco a humildes y poderosos, exigiendo condenas siempre equitativas y proporcionales.

Tenemos la dicha de vivir bajo el gobierno de políticos honorables y comprometidos con el bienestar social, que velan porque no entren zorros en el granero del erario público, y cuya preparación más que contrastada les inspira siempre las mejores decisiones. Destaca entre todos ellos, por su preclara lucidez, nuestro soberbio Presidente, que despierta admiración por doquiera que gozan de su presencia.

La modernidad de nuestro país lo coloca a la cabeza del progreso, y la sociedad española es un reflejo de ello. Tres ejemplos: 1º) En nuestra Fiesta Nacional, los toros son engalanados con banderillas y puntillas que les provocan un placer salvaje, pregonando al mundo la sofisticación de nuestros gustos. 2º) La aconfesionalidad de nuestro Estado queda patente por la nula trascendencia de las opiniones del Obispado, más allá de los límites eclesiásticos. 3º) Firmemente comprometidos con los principios de una sociedad igualitaria, a las mujeres que reúnen el valor para denunciar a sus maltratadores se las recompensa con la confortable reclusión en pisos francos.

¿Es necesario que prosiga largando por esta boquita, para demostrar que a mí la censura me resbala?

Se despide de usted, sin pelos en la lengua, el inquilino de:
c/ El Médico de los Corderos, nº 8 (semisótano).
Puerto del Rosario.
Publicado en la Revista Mi Pueblo Fuerteventura nº 76:
https://issuu.com/mipueblofuerteventura/docs/revista_mi_pueblo_fuerteventura_76
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