La Tilde del Guiri. ¡Brexit! Destacado

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¡Brexit!

POR: GIANFRANCO COSTA

Durante el pasado mes de junio tuvo lugar uno de los referéndum más incomprensibles de la historia de la Europa moderna. Los británicos debían decidir si quedarse en la Unión Europea oirse, formalizando a través de la voluntad popular su independencia con respecto a la estrategia monetaria del euro. Un referéndum que nadie le había pedido al señor Cameron. Lo que va a pasar desde ahora en adelante es que nadie, de momento, sabe con certeza lo que va a pasar.

wile coyote cliffHay que reconocer que desde un punto de vista sustancial nunca los ingleses se sintieron totalmente europeos. De hecho, en cualquier lugar del planeta que estén, sólo hablan su idioma. También su participación en la comunidad europea se desarrolla a través de un régimen fiscal especial, manteniendo su moneda, visto que nunca adoptaron el euro. Incluso tienen sus peculiares unidades de medidas (todo el mundo recuerda el episodio en el que uno de los módulos de la Estación Espacial Internacional no pudo engancharse en el espacio porque fue diseñado en pulgadas en lugar de en centímetros).


Sólo un mínimo porcentaje de los ingleses se esfuerza un poco para aprender algunas palabras del idioma local. Parecen rodeados de un halo de superioridad, ligeramente presuntuoso: quien no hable su idioma es un idiota. Tengo la suerte de tener unos buenos amigos británicos, ingleses en particular, y por suerte hablo un poco su idioma, si no comunicar con ellos resultaría prácticamente imposible. La mayoría de ellos vive y pasa su tiempo libre en contextos anglosajones (bares, restaurantes, otros vecinos británicos, etc.).

Hoy en día hay muchísimos británicos que viven en el "extranjero". Claramente esto se debe al gran poder adquisitivo que la libra esterlina tuvo hasta ahora. Lo curioso y francamente incomprensible, es que incluso muchos de los que viven en el extranjero votaron para salir de la Unión. La salida provoca necesariamente el desplome del valor absoluto de su moneda relacionado con el euro, con lo cual esto hace mucho más difícil su permanencia. Prácticamente toda esa gente ha votado para seguir viviendo en el extranjero pero con muchas más dificultades económicas con respecto a la situación anterior. Si esto no es un comportamiento esquizofrénico, por lo menos se trata de autolesionarse. Cosas de ingleses.

La economía financiera que regula los intercambios económicos entre los países modernos se parece mucho a una telaraña, que conecta con sus hilos y sus nudos todas las principales referencias mundiales capaces de mover grandes cantidades de dinero, es decir los bancos. Por su propia naturaleza la gran mayoría de las transacciones financieras consisten en el intercambio continuo de fondos en las diferentes divisas. Lo que quiere decir que cada país del mundo tiene realizadas, necesariamente, inversiones en fondos británicos. Muchos países invirtieron dinero comprando libra esterlina, cuyo valor disminuye sin parar en el momento en el que escribo. Es inevitable que todas las actividades financieras europeas resulten afectadas por esta ilógica decisión.

Los muchos años de continua política electoral por parte de la derecha de Mr. Cameron, han dibujado escenarios bastante feos para los ciudadanos británicos en lo que se refiere al funcionamiento propio de la Unión. Esto probablemente ha exasperado los tonos y ha provocado un voto emocional en lugar de una decisión lógica. No cabe duda de que la Inglaterra rural votó casi unánimemente por el brexit. Resulta claro que muchos de ellos votaron con el abdomen en lugar de utilizar la cabeza, como siempre pasa en los lugares donde reina soberana la ignorancia más profunda. Al contrario los jóvenes de las ciudades, es decir, los que han estudiado y entienden perfectamente las consecuencias negativas desde el punto de vista financiero de la salida del contexto europeo, votaron de forma masiva para quedarse. Pero no fue suficiente.

¿Y ahora qué?

¿Qué depara el destino a los muchos europeos que se fueron a Inglaterra para buscarse la vida? ¿Y cómo cambiarán los acuerdos de libre circulación de ciudadanos en territorio europeo? ¿Se necesitará pasaporte para ir a Londres de vacaciones? ¿Qué pasa con la asistencia sanitaria y con las pensiones de jubilación de los ciudadanos británicos residentes en el extranjero? ¿Seguirán llegando turistas ingleses a Fuerteventura?

Mr. Cameron ya pide a la Unión Europea que siga otorgándole las ventajas fiscales que ha podido disfrutar hasta ahora. La primera respuesta fue un sincero “váyase usted a tomar por saco”, lo cual se puede perfectamente entender. Quizás la enorme cantidad de dinero invertido en fondos británicos por parte de todos los más importantes bancos europeos, influirá para determinar hacia cuál plato de la balanza tenderá el equilibrio de las futuras relaciones entre los británicos y el resto de la Unión.

Ah, se me olvidaba: puede que todo lo que no pudieron conseguir las asociaciones y los libres pensadores de todo el mundo en contra del TTIP, quizás lo hicieron sin darse cuenta los británicos con su voto surrealista.
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